Miguel Tum, poeta guatemalteco que busca mantener viva la pureza del idioma Uspanteko

Ciudad de Guatemala, 9 jun (AGN).- Miguel Tum Ajkot, poeta maya uspanteko, quien nació en Uspantán, Quiché, Guatemala, habla los idiomas mayas uspanteko y k’iche’.

Sus libros están escritos en uspanteko y español. Es un idioma maya en grave peligro de extinción. Ganador del I Premio de Poesía Maya Jun B’atz’ y Jun Chowen, Maya’ Na’owuj – Literatura Maya, 2023.

Su vida relata una obstinación callada que se forjó debido a la falta de libros en sus años infantiles y sobrevivió a la quema desesperada de sus primeros 500 poemas en los años de 1990.

Luego de lanzar sus obras en España y Colombia y obtener el Accésit del Quetzal de Oro de la Asociación de Periodistas de Guatemala, sus obras estarán presentes en Filgua 2026.

Su historia

Durante una entrevista para el Diario de Centro América, el poeta guatemalteco destacó la importancia de preservar el idioma uspanteko en el país:

Ambos aspectos se entrelazan en este ejercicio poético. Por un lado, está el sentir de nuestros pueblos y la dimensión estética: los idiomas mayas poseen una riqueza literaria con términos poéticos que, traducidos literalmente, perderían su esencia para otras culturas.

Por otro lado, está la urgencia de fortalecer una lengua en riesgo de desaparecer, frente al constante bombardeo digital y los medios en español. Busco mantener viva la pureza del uspanteko, al incorporar neologismos y rescatar arcaísmos al escuchar a los ancianos, para que siga latiendo con fuerza.

Además, destacó que es importante que los pueblos a los que no se les reconoce la importancia que merecen; hablo del amor y de la naturaleza, también de la injusticia social, pobreza extrema y el racismo que intenta absorber una cultura que resiste. Es un rugido lírico que emerge desde las montañas, al afirmar la dignidad de quienes siguen vivos.

Cosmovisión maya

La recepción ha sido amplia; en ocasiones, incluso, más valorada afuera que en nuestra propia tierra. Aquí persiste el prejuicio de considerar las producciones de los pueblos originarios como “subliteratura”, afirma el poeta.

Sin embargo, autores mayas, xinkas y garífunas han abierto camino, y el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas de la Unesco aporta visibilidad. En las áreas rurales observo niños con un talento o que se pierde por la falta de acceso a la educación.

La de ser portavoz. Ese privilegio obliga a comprometerme más con la realidad social y cultural. Es una deuda histórica con las comunidades, con esa familia que come una vez al día.

Señaló que el fin es abrir una ventana a la filosofía, la belleza y la cosmogonía de nuestra gente; educar la sensibilidad.

Vivimos mecanizados por la tecnología. Este puente invisible invita a entender que la espiritualidad no es dogma, sino que tiene una base científica y una interrelación sagrada con la naturaleza. Es una invitación a que nos abramos los unos a los otros y dejemos de ver lo propio como algo lejano o de bajo nivel, afirmó.

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