El Papa llega a Irak: Era un deber viajar a esta tierra martirizada

Bagdad (Irak), 5 mar (EFE).- El papa Francisco llegó este viernes a Irak para una visita de tres días porque era “su deber” viajar “a esta tierra martirizada”, según confesó durante el vuelo.

En su primer discurso en tierras iraquíes pidió el compromiso de la comunidad internacional para llevar la paz a este país y a todo Oriente Medio.

En su viaje más difícil y arriesgado, Francisco usó un vehículo blindado para trasladarse a los lugares de los actos, algo que no había hecho en otras visitas. El Pontífice suele elegir un simple utilitario, pero aquí, debido a los últimos lanzamientos de misiles y atentados, se tomó esta decisión.

El primer acto del líder religioso, tras 15 meses sin viajar por la pandemia, fue un encuentro en privado durante media hora con el presidente del país, el kurdo Barham Saleh.

El mandatario lo recibió a la puerta del palacio presidencial con todos los honores. Saleh había viajado en dos ocasiones al Vaticano para convencerlo de que realizara este viaje.

Compromiso internacional por la paz

Después, en el discurso a las autoridades, el papa Francisco pidió el compromiso de la comunidad internacional para llevar la paz a Irak y todo Oriente Medio, “pero sin imponer intereses políticos e ideológicos”.

En un país que ha vivido los últimos 20 años en guerra, clamó para que finalmente “callen las armas, que se evite su proliferación, aquí y en todas partes. Que cesen los intereses particulares, esos intereses externos que son indiferentes a la población local”.

“No más violencia, extremismos, facciones, intolerancias”, agregó.

Destacó entonces que la comunidad internacional tiene un rol decisivo que desempeñar en la promoción de la paz en la región.

También citó “el largo conflicto en la vecina nación de Siria, de cuyo inicio se cumplen en estos días ya diez años”.

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Acerca del terrorismo

Ante el terror del extremismo islámico que se ha vivido en el país, el Papa recordó que “la religión, por su naturaleza, debe estar al servicio de la paz y la fraternidad.

“El nombre de Dios no puede ser usado para justificar actos de homicidio, exilio, terrorismo y opresión”, dijo.

Francisco pudo ver lo que en 2010 provocó el terror de Al Qaeda, al visitar la catedral de Nuestra Señora de la Salvación de Bagdad. Ahí fueron asesinadas 57 personas, 48 de ellas cristianas, en un ataque.

Las fotografías de estos “mártires” se encuentran en el altar; algunos trozos de cristal recuerdan los lugares donde fueron encontrados los restos de los cuerpos.

En este lugar, Francisco afirmó que sus muertes “recuerdan con fuerza que la incitación a la guerra, las actitudes de odio, la violencia y el derramamiento de sangre son incompatibles con las enseñanzas religiosas”.

Además, recordó a todas las víctimas “de la violencia y las persecuciones, pertenecientes a cualquier comunidad religiosa”.

Tras la invasión de los terroristas del Estado Islámico en 2014 en el norte de Irak, minorías como los cristianos y los yazidíes fueron asesinados y perseguidos. Actualmente en esa nación la comunidad cristiana no llega a las 300 mil personas, cuando en 2013 era de 1,4 millones.

Llamado a la unidad

El patriarca de Babilonia de los caldeos, Loise Raphael Sako, recordó en su discurso inicial ante el Pontífice que los cristianos han sufrido grandes dificultades en los últimos años. Destacó al respecto varios períodos de persecución. Entre estos los sufridos con la invasión del Estado Islámico, pues unos 150 mil tuvieron que huir de la Llanura de Nínive.

“A pesar de este dolor, damos gracias a Dios por que el 50 por ciento ha regresado”, añadió el cardenal.

Francisco explicó que mañana, en Ur, la patria del profeta Abraham, se reunirá con los líderes de las tradicionales religiones presentes en este país.

La intención es proclamar la convicción de que “la religión debe servir a la causa de la paz y de la unidad entre todos los hijos de Dios”.

A pesar de que se ha limitado el número de personas en los actos por la pandemia, el Papa no dejó de acercarse a los fieles y los enfermos. Asimismo, a las autoridades, la mayoría de las veces sin mascarilla.

Francisco y toda la delegación vaticana ha sido vacunada contra el coronavirus antes de este viaje.

 

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AGN kg/dm